Despedidas

La despedida genera emociones múltiples.

Chau, hasta dentro de un momento, “mañana nos vemos” ; y las otras, esas que son  mas ruidosas por dentro: congoja hecha nudo en la garganta, agobio por culpa, melancolía por eso que ya no va a estar, desesperanza por lo que no fue ni será, vacío e inercia.  También, liberación …

Las despedidas se dan de la mano con las emociones . A veces comparo los matices emocionales de las despedidas con  las tonalidades del color: pálidos e/o intensos. No me imagino el transcurrir de la vida sin despedidas así como sin su contrapartida: lo que viene. Si, inexorablemente algo se presenta después.

Los entornos o contexto dentro de los cuales se da la despedida fomentan el apego o no a ese hecho que es natural en la vida: las partidas y las llegadas.

Vista de atardecer en la costa peruana mirando el océano Pacífico

Y ¡cómo embroma la cultura cuando impone pautas de conducta por coerción!. La coerción (represión) psicológica se materializa en los dichos y decires: “nadie se salva de …”, “no tienes sangre en las venas …”, “no se te mueve ni un pelo…”, ” me voy a morir si te vas …”, “vos me enfermas …”, ” esto es para durar para siempre” …, “nos une la sangre y por ello te debes a mi …”. Junto a ellas conviven otros: ¡tienes alas, vuela! , “los hijos no te pertenecen, son de la vida”, “naciste para ser feliz”, ¡eres importante , brilla!, “se hace camino al andar”, “se torna necesario salir de la zona de confort”, “el mundo es tuyo”… ; epaaa, epaaa, ¡epaaa.! a veces no cabe el propio espacio entre tanto ruido … entre tanto decir ….

En medio de esa maraña vamos abriéndonos paso en el día a día. Una selva emocional que se entretiene en modo pausa existencial con multi-actividades que distraen  sin ir al grano de lo que se debe abordar en cuestión y por ende continuamos rascándonos la cáscara de lo que aún no sanó volviendo cada vez mayor la herida.

Me he detenido muchas veces en el camino. He parado en estaciones nada agradables y necesarias: tenía y debía permanecer hasta aprender. Aprender a vivir mas leve, a sentirme bien sin culpa, a mirar al frente con ilusión y esperanza, a ser lo que soy sin necesidad de explicaciones, a decir chau y partir sin una mochila emocional.

Y asi sin vueltas, con lágrimas o sonrisa, o ambas … o nada … partir.

El proceso del despedirse, a nivel mas profundo, es como desnudarse. Las capas de la emoción pueden ser ropas pesadas y antiguas que huelan a jazmines o leves vestidos coloridos de un verano tropical con sabor de mangos y papaya. Identificar las emociones junto a sus referentes sensibles, elegir y direccionar un foco saludable, accionar formas de establecer hábitos sinceros constituyen pautas que en los procesos naturales de la vida nos permiten “dar vuelta la hoja”, o terminar el capítulo y/o cerrar ese libro.

Partir sin certezas, partir como parir: viviendo.

2 Comments

  1. simplemente….excelente!!! hermoso leerte Carito!! Abrazo

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    1. Hola Maxi, escribir es compartir-me desde un lugar muy personal y en el que hay retazos de espacios caminados “por dentro” y por fuera. Tus palabras las recibo como abrazo, gracias!

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