La máquina del tiempo

  • Palabras saliendo por los dedos
  • Lágrimas en el estómago
  • Una mirada atravesando el aire
  • El pantalón Durazno sobre la piel de mis piernas
  • Catarsis
  • Antiguo y nuevo testamento en cuadros de mujer
  • ¿ Aburrimiento?
  • Distracción
  • Contrastes que igualan el horror de no ser nada y a veces, sólo a veces, de sólo tener o ser un precio …
  • Activismo> mental
  • Activismo > emocional
  • La belleza de los contrastes: colores, pensamientos, tradiciones … y más …

Meterse en la organicidad de una ciudad es elegir alguno de los cauces de sus voces, de sus arterias, de sus particulares formas de arrojar la lava que se cuece en sus entrañas.

Cada urbe pinta con colores, historias y sabores los paisajes internos que, desde los diferentes medios de expresión, van surgiendo y plasmándose con su cadencia y ritmo particulares.

“Málaga o Malaka me subyuga

Su organicidad late,

me impregna de semillas,

respira en mi cuerpo …

Las vísceras de sus calles roban mi mirada, encantan mi saliva; se enardecen los pasos enloqueciendo mis parámetros de belleza, de lo que mi cuerpo palpa como si 1000 narices y sus ojos estallaran…

Málaga invita y me conduce a recorrer, a caminar por fuera para andar por dentro”

Un edificio se presenta majestuoso, como una olla gigante de potajes, sostenido por las llamas flexibles de palmeras que se estiran con porte señorial hacia el cielo azul. La eternidad de la piedra y el mármol, plasmado en bancos y estatuas, abrazan el primer encuentro amparándote de la amplitud que, un paso más allá, comienza a desperezar el pensamiento … Colores que salpican, matices de luces y aromas mientras nace una solemne sensación que invade la sangre anticipando los próximos encuentros …

Sí, recorrer un cuadro resbalando la mirada por su olor del tiempo; acariciar con el aire de la respiración una escultura y adentrarse en el encuentro con lo inexorable, con lo que te cambia desde adentro, con lo que te distrae de lo burdo … o te acerca a él … hay caminos dobles.

“Tu mirada elige

Los vellos del cuerpo se erizan

El aire se acomoda en la gatera para inundar el momento

Elixir de camadas de sensaciones…

La coherencia se inclina ante nuevos silencios…”

No hay lindo ni feo, cierto o errado, nuevo o viejo, antiguo o moderno sin embargo, desfilan las carrozas de creencias y las máscaras palpitan odios y amores, agua y sangre, decoro y arrogancia, esbeltez y bizarría, inocencia y sensualidad, pose y naturalidad, terror y voracidad, desparpajo y humor, desgarro y languidez … posibilidad y camino.

La máquina del tiempo esta ahí: vos entras o te subes y ella te empuja hasta que decides arrojarte a la incerteza de tus próximos pasos. Esa es la magia. La magia del arte: transforma

La máquina del tiempo: crónica de un andar

Autora: Carolina Chavez para Energía Femenina en Movimiento

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