Concilio

Concilio es reunión. Concilio es un encuentro para tratar un asunto. Concilio es unir, congregar, juntar, entrelazar …

Ejercito el don de ver la belleza. Ya no me pregunto el por qué ni el cómo es que veo lo que veo, preguntas que muchas veces me alejaban del foco para tratar de disolver las “dudas” de quienes sólo miraban … Sin embargo, encontré necesario explorar “de dónde venía” esa capacidad. Años y varios cauces de aguas en el buceo de mi interior que, inexorablemente me llevaban por fuera; inmersión y exploración que permitieron crear una metodología que genera espacios de acción focada y eficaz.

La belleza es sutil, particular, misteriosa, rara, lejana, cercana, íntima, social. Es reunión de aspectos, rechazo de causas, inmolación de instintos, expresión de sentidos, y más … inabarcable y relativa. A veces se presenta como una pócima de hierbas aromáticas en la que cada planta y su medida logran una conjunción única, exquisita, artesanal …

La belleza rescata del ahora para pasearnos por los poros de la piel y ser partícipes de nuestra totalidad y otras, es como los “enanitos de Blancanieves”, despiertan algunas zonas no “erróneas” y vivas. La belleza vitaliza, nos embebe del elixir mas puro e instantáneo pero con aroma de profundo café … nos empapa tanto, tanto que quieres más y más, incluso cuando ya no está. Y ahí esta la alquimia: ella existe independientemente de cada uno, y al mismo tiempo sobrevive plasmándose en eternidad.

La pose de la belleza es justamente comprender que ella es un momento, un estado, una imagen, un sentimiento, una emoción, una negación, un contrapuesto y contraluz; una percepción que abarca mundos intangibles y reales. Ella también es un camino.

Caminar en belleza permite recorrer paisajes internos que van develando las corazas, castillos, dique y túneles ; los prados, claros de bosque, mares y lagos acariciados por los brebajes de luces y sombras y los abruptos de vientos y cadencias de brisas. Andar en belleza impone la contundencia de desfiladeros, de espacios limiares, de contrastes que están afuera y adentro. Dentro tuyo, dentro mío, dentro nuestro; por ello es un camino de concilios, algo así como la vida de las mariposas: la belleza de la mariposa reposa en la oruga … para quien puede ver.

Propongo recorrer el camino siguiendo canales de belleza, siendo ella la que, caminando por fuera te anda por dentro: sucinta, contundente, presente, desordenada y locuaz, exorbitante o silenciosa, intensa, efímera o eterna … las dosis siempre serán personales, relativas, propias y únicas.

Vuelvo casi al principio para unir y re-significar: concilio implica encuentro, nexo. Una reunión para establecer nuevos rutas, caminos y formas de conexión y encuentros en las que a partir de miradas renovadas y genuinas construyamos nuevos paradigmas de acción: por la vida y para la vida.

Carolina Chavez para https://energiafemeninaenmovimiento.com/home/

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